Fondo de pantalla en foto y vídeo
Envía fotos gratis o vídeos de hasta 10 segundos con la versión Premium para emociones que se mueven.
La palabra enviar ha perdido peso. Hasta hace no tanto, enviar algo tenía una dimensión física: una carta, una postal, un paquete. Entre que lo escribías y que llegaba podían pasar días, y esa lentitud formaba parte del gesto. Hoy enviar es un verbo gastado. Enviamos cientos de cosas al día sin pensarlo —un enlace, un meme, una captura, un audio de veinte segundos, una foto de qué hay en la nevera. Todas esas cosas viajan instantáneamente, suenan en el móvil de quien las recibe, compiten por un segundo de atención y caen al fondo del chat en cuestión de minutos. Dentro de una pareja, ese desgaste duele de una forma particular. Porque una parte importante de querer a alguien es enviarle cosas: esto me recordó a ti, mira este cielo, me he acordado de cuando. Y todas esas cosas, cuando se envían por los canales habituales, acaban diluidas en el mismo flujo de notificaciones que los recados del curro y los memes del grupo de los amigos. No por culpa de nadie —simplemente, porque el medio es el mismo. Enviar un fondo de pantalla a tu pareja es otra cosa. No es enviar un mensaje: es enviar presencia. Y presencia no se abre en un chat, se encuentra al desbloquear.
Instala la app desde Google Play para empezar a compartir tu cariño de forma privada y sin ruidos.
Usa el código LOVE-XXXXXX, escanea el QR cuando estéis juntos o envía una invitación remota para conectar vuestros móviles.
Selecciona una foto o vídeo, añade texto, stickers o un dibujo con el editor creativo integrado.
Mándalo al instante o programa el envío para sorprender en el momento justo, sin que tenga notificaciones molestas.
Cada vez que tu pareja coja el móvil, encontrará un pedacito de ti en su pantalla de bloqueo. Así de sencillo.
Envía fotos gratis o vídeos de hasta 10 segundos con la versión Premium para emociones que se mueven.
Personaliza cada fondo con texto, emojis, GIFs y dibujos. Tu mensaje, a medida.
No genera notificaciones que interrumpan su día. La sorpresa está en la pantalla de bloqueo.
Programa la entrega para cualquier franja horaria y ponte en sintonía con su rutina, aunque estéis lejos.
Solo vosotros veréis los fondos. Ni un tercero, ni anuncios. Es un secreto entre dos corazones.
Ciudad Real ↔ Badajoz · pareja entre semana a distancia, juntos los fines de semana
Sofia trabaja en Ciudad Real de lunes a viernes; Lucas está en Badajoz. Durante meses estuvieron enviándose fotos del día por WhatsApp —el café de la mañana, la mesa del despacho, la cena rápida—, y poco a poco dejaron de hacerlo porque el flujo era tan alto que se cansaban de responder cada cosa. El cambio fue probar a enviarse lo mismo, pero como fondo de pantalla en vez de como mensaje. A las 7:44 de un miércoles, Lucas desbloqueó el móvil para apagar la alarma y se encontró el café que Sofia acababa de hacerse en su cocina de Ciudad Real. No hubo ping. No hubo cola de respuesta. Solo una presencia. Dice que esa mañana empezó mejor que las últimas veinte.
Évora ↔ Badajoz · frontera portuguesa-española · pareja mixta
Matilde es portuguesa y Vasco es extremeño. Se conocieron en un festival en Cáceres y ahora mantienen la relación cruzando la frontera cada pocos fines de semana. Vasco dice que la palabra enviar se le gastó años atrás con WhatsApp, y que al principio no entendía muy bien qué aportaba LockLove distinto a cualquier otra app. Lo entendió la primera vez que Matilde le mandó un fondo. Era una foto del puente sobre el Guadiana tomada desde el lado portugués con la hora puesta encima: 13:09. Vasco se quedó mirándola en la pantalla de bloqueo del móvil sin abrirla, sin desbloquear. Dice que fue la primera vez en años que enviar algo volvió a tener el peso de enviar una carta. Pequeño, silencioso, entregado como es debido.
Mérida ↔ Lisboa · pareja hispano-portuguesa · un huso horario menos
Gabriel vive en Lisboa por trabajo y Helena se quedó en Mérida. Entre WhatsApp, Instagram y los mails, tenían canales de sobra para hablar. Lo que no tenían era una forma de dejarle algo al otro sin interrumpirle el día. Helena descubrió LockLove y le propuso a Gabriel una especie de pacto: ninguno de los dos se iba a escribir cosas bonitas por WhatsApp —esas irían como fondo. Lo aplicaron durante dos semanas y cambió la textura de la relación. A las 17:29 hora de Lisboa —16:29 en Mérida—, Gabriel desbloqueó el móvil y vio una foto del patio de Helena con una sola palabra encima: respira. No pedía respuesta. No tenía emoji. Era exactamente lo que necesitaba.
El verbo enviar viene del latín inviare, que literalmente significa poner en camino. Cuando enviabas algo —una carta, un paquete, un encargo—, lo ponías en camino y aceptabas que tardaría en llegar. La lentitud era parte del gesto. Le daba peso. La carta tenía que atravesar kilómetros, pasar por manos desconocidas, esperar un cajón en una oficina postal, cruzar ciudades. Cuando llegaba, llegaba con el recuerdo de todo ese recorrido pegado encima.
No era enviar lo que estaba gastado. Era el canal por el que lo mandábamos todo.
Hoy enviar significa otra cosa. Pulsas un botón, la otra persona lo recibe instantáneamente y acto seguido hay un ding. El tiempo entre enviar y entregar se ha reducido a cero. El problema es que ese cero se ha llevado también buena parte del peso del gesto. Enviar un cielo bonito por WhatsApp a las tres de la tarde es lo mismo, técnicamente, que enviar un recordatorio de reunión a esa hora. Mismo canal, misma forma, misma notificación. La intención se pierde en el flujo.
Enviar un fondo de pantalla es reintroducir algo de ese peso antiguo. No porque la tecnología sea más lenta —no lo es—, sino porque el formato obliga a otra cosa. No escribes para responder; dejas algo para encontrar. El destinatario no lo abre, lo descubre cuando coge el móvil por cualquier otro motivo. No se reacciona, se recibe. No más mensajes, sino mejores. Lleva tu presencia a su pantalla de bloqueo, déjala ahí esperando, y sal del canal en el que compiten todas las otras cosas del día. Desde Barcelona, con cariño — para que enviar vuelva a tener el peso de poner en camino.
Descarga la app y empieza a compartir amor en cada pantalla de bloqueo.