Fondos de pantalla que hablan por ti
Envía fotos y vídeos directamente a la pantalla de bloqueo de tu pareja sin que haga falta una palabra.
Hay un hueco diminuto entre el momento en que el pequeño por fin se duerme y el instante en que tú te desplomas en el sofá sin fuerzas. Noventa segundos, a veces menos. Ahí, en ese pasillo oscuro con el plato de la cena a medio fregar, es donde vive el amor que no llegas a decir. No es que no quieras. Es que ya no queda batería para redactar un mensaje, ni energía para levantar la voz por encima del lavavajillas, ni ganas de sumar una conversación más a un día hecho de mil conversaciones. La rutina familiar no se come lo vuestro de golpe: os lo va royendo por los bordes, en esos micro-huecos donde antes cabía una caricia y ahora solo cabe un bostezo. LockLove nació para esos noventa segundos. Para que el amor pendiente no tenga que esperar al fin de semana. Para dejar presencia sin pedir atención.
Envía fotos y vídeos directamente a la pantalla de bloqueo de tu pareja sin que haga falta una palabra.
Usa el editor para añadir texto, stickers o dibujos y personaliza cada fondo fácilmente, sin perder tiempo.
Programa tus mensajes para que lleguen en el mejor momento, sea la hora que sea y en cualquier zona horaria.
Tus mensajes llegan en silencio, sin notificaciones molestas. La sorpresa está en la pantalla de bloqueo.
Sorprende con un fondo personalizado nada más coger el móvil, aunque estés de camino al trabajo.
Un recordatorio sutil y dulce mientras ambos están con los niños y apenas hay tiempo para hablar.
Un último gesto de cariño que llega justo cuando toca dormir, para sentirse más cerca aunque cansados.
Captura un momento con tus peques y mándaselo para recordarle a tu amor lo que os une.
Dibuja un corazón o escribe «te quiero» y personalízalo con stickers divertidos.
Prepara un vídeo cariñoso para que aparezca justo cuando tu pareja pueda disfrutarlo sin prisas.
Logroño · un bebé de 11 meses y una niña de 3 años · 5 años juntos
A las 5:48 Borja sale para el turno del hospital con el café en la mano y la sudadera puesta del revés. Elsa aún no ha abierto los ojos porque la pequeña se despertó dos veces. Antes de salir, él deja en el móvil de ella una foto del desayuno que le ha preparado con una nota que solo dice vuelvo a las tres, respira. Ella lo ve cuando la niña le pregunta por la leche. No contesta, no hace falta. A las 12:39, en el descanso de Borja, Elsa le deja a él una foto del bebé dormido encima del sofá con la palabra aquí escrita encima. Es todo el parte del día que se darán hasta la noche.
Pamplona · dos adolescentes de 14 y 16 años · 18 años juntos
Llevan años sin poder cerrar la puerta del dormitorio sin que alguien entre a preguntar algo. Se escriben por LockLove sin que los hijos sepan que existe, porque la app no suena ni avisa. Sebastián le deja a Noelia una foto del paseo de la Magdalena a las 10:11 de camino al trabajo con la palabra juntos. Ella la ve cuando para a cargar gasolina a las 11:47. Por la noche, después de pelear por los deberes de matemáticas, Noelia desbloquea el móvil y sigue estando ahí. Es el único lugar de la casa donde nadie más mira.
Vigo · una hija de 7 años · 9 años juntos
La niña ha empezado a mirar el móvil de mamá cada vez que lo deja en la mesa. Alma y Kenji habían dejado de escribirse cosas bonitas por miedo a que la cría leyera. Con LockLove volvieron al hábito: los dibujos y las fotos aparecen de fondo, no en WhatsApp. A las 16:58, cuando Alma recoge a la niña del cole, Kenji le deja una foto de la ventana de su oficina con un post-it que dice te espero para cenar. Es lo primero que ve al desbloquear para mirar el grupo del colegio. Y ya no está sola en la cola del cole.
Hay una cuenta que los padres ocupados llevan en la cabeza sin darse cuenta. Es la cuenta de los gestos pendientes. El beso que ibas a darle esta mañana pero el pequeño estaba con fiebre. La llamada que ibas a hacerle a media tarde pero salió una reunión. El te quiero que llevas tres días queriendo decirle y que siempre se queda debajo de algo más urgente. El amor, cuando hay niños en casa, se convierte en una contabilidad silenciosa de cosas que no llegaste a hacer.
Las parejas que siguen siendo pareja dentro del huracán aprendieron a decirse presencia en gestos micro-invisibles.
Durante años la respuesta a eso fue resignarse. Esto es lo que hay. Ya vendrán años más tranquilos. Ya tendremos tiempo cuando sean mayores. El problema es que no es verdad: los años tranquilos nunca llegan solos, y las parejas que esperan a tener tiempo para quererse suelen descubrir que el tiempo no era el problema, que el problema era que se habían olvidado del idioma. Las parejas que siguen siendo pareja dentro del huracán no son las que tienen más tiempo. Son las que aprendieron a decirse presencia en gestos micro-invisibles.
LockLove no os va a devolver las horas. Nada os las va a devolver. Lo que sí puede hacer es rescatar los treinta segundos que ya tenéis y convertirlos en algo que dure hasta mañana. Una foto de la taza del desayuno. Un dibujo tonto hecho con el dedo mientras esperas a que el agua hierva. La cara del bebé dormido para que el otro la vea a las tres de la tarde en mitad de una reunión horrible. No más mensajes, sino mejores. Sin notificaciones. Sin aviso. Solo magia, aparecida en la pantalla justo cuando hacía falta. Desde Barcelona, con cariño — para todas las casas donde el amor sigue vivo aunque no haya tiempo para demostrarlo.
Descarga la app y empieza a compartir amor en cada pantalla de bloqueo.