Fondos de pantalla con mensajes para ti
Envía fotos personalizadas que aparecerán directamente en la pantalla de bloqueo de tu chico o chica, sin necesidad de abrir la app.
Mira el móvil de cualquier pareja a distancia: tienen WhatsApp, videollamadas gratis, notas de voz, stickers, estados, stories, ubicaciones compartidas, emojis para cada estado de ánimo. Nunca en la historia ha habido tantas herramientas para estar cerca de alguien que no está. Y, sin embargo, la sensación de distancia no ha hecho más que crecer. Hay una razón. Todas esas herramientas piden algo: que contestes, que reacciones, que estés presente. Cada mensaje es una pequeña factura de atención. A las 10:38 de un martes, cuando estás entre dos reuniones, recibir "¿qué haces?" no te acerca a nadie, te saca de lo que estabas haciendo. Los chats se llenan de cosas pendientes. Las llamadas se programan como citas. Y el afecto acaba compitiendo con el resto de notificaciones del teléfono por un trocito de tu cabeza. Lo que falta no es otra forma de mandar mensajes. Lo que falta es una forma de estar sin interrumpir. De aparecer sin pedir permiso. De dejar un detalle a esperar en vez de lanzarlo a la cola del día del otro. Eso es otra cosa. Eso es presencia.
Envía fotos personalizadas que aparecerán directamente en la pantalla de bloqueo de tu chico o chica, sin necesidad de abrir la app.
Textos, stickers, gifs y dibujos para que cada fondo sea único y hable de vuestro amor.
Sin notificaciones que interrumpan, sólo sorpresas que aparecen en el móvil, justo cuando tu pareja lo desbloquee.
Envía fondos programados que llegan a la hora perfecta, incluso si está en otro país.
Ni un solo mensaje fuera de vuestro círculo, sólo vosotros podéis ver estos detalles personales.
Tu vida destinada en otro continente sigue sintiendo tu abrazo en cada desbloqueo.
Sorpréndele con un fondo especial sin que tenga que abrir un mensaje.
Programa tu fondo para decir ‘mi vida’ justo antes de que se duerma, dondequiera que esté.
Envía fotos y vídeos que mantienen viva vuestra historia, siempre en primer plano.
Sevilla ↔ Dublín · 1 hora de diferencia
Habían probado de todo. Una app de widgets con corazones compartidos. Un grupo de WhatsApp entre los dos "para cosas bonitas" que acabó lleno de capturas de pantalla. Una app de contar los días que les recordaba por notificación cuántos llevaban separados, lo cual era exactamente lo último que necesitaban. Con LockLove, Irene descubrió que la gracia era otra. Un jueves cualquiera a las 15:22, David sale a por café en Temple Bar, coge el móvil y se encuentra una foto de la plaza de la Encarnación tomada desde la terraza del piso. Ninguna notificación. Ningún ping. Solo Irene, esperándole en la pantalla como si nada.
Palma de Mallorca ↔ Ciudad de México · 7 horas de diferencia
Gonzalo volvió a México después de seis meses en Mallorca trabajando en remoto. Durante semanas usaron un widget de calendario compartido para no perderse, pero se cansaron de recibir "X tiene un evento nuevo" a las tres de la madrugada. Vera cambió de estrategia. Ahora le programa un solo fondo al día, sin texto, solo una foto tomada con el móvil en el momento: la pasta del desayuno, el barrio por la noche, un gato del vecino. El 22:47 hora de México, Gonzalo lo mira desde el sofá antes de dormir. Es el único rato del día en que el teléfono no le pide nada. Solo le da.
Granada ↔ Dubái · 3 horas de diferencia
Samir trabaja en hostelería en Dubái, con turnos imposibles. Tania es enfermera en Granada, con guardias igual de raras. Durante año y medio intentaron cuadrar videollamadas y casi siempre acababa uno dormido. Con LockLove dejaron de cuadrar nada. Cada uno deja fondos cuando puede, sin esperar respuesta. Un lunes 1:33 de la madrugada —Samir acaba de cerrar el restaurante—, desbloquea el móvil y ve una foto borrosa de las manos de Tania sujetando un café, con cuatro palabras escritas encima: "duerme. mañana te escribo". No hace falta más. Se mete en la cama sonriendo.
Hay un gesto romántico del que casi nadie habla, y es el mensaje que no se manda. Ese momento en que piensas en tu pareja, coges el móvil, empiezas a escribir, y te das cuenta de que lo que quieres decirle no es una frase. Es una sensación. Es el cielo de esta tarde, el café de este bar, la canción que suena. Y al intentar meterlo en un chat, al ponerle palabras, al pulsar enviar, algo se rompe. Se convierte en otra cosa. Se convierte en una notificación más.
Lo romántico no es mandar mil mensajes. Es dejar un detalle esperando sin pedir respuesta.
Las apps de mensajería son maravillosas para organizar cenas y resolver broncas. Son pésimas para transmitir presencia. Porque la presencia no se dice, se ofrece. No se envía, se deja. Una flor en la mesilla de noche no es un mensaje —no exige respuesta, no interrumpe, no entra en competencia con las diez mil cosas que ocupan tu cabeza. Simplemente está. Y cuando la ves, sabes que alguien pensó en ti antes de que tú supieras que ibas a estar ahí.
LockLove está construido sobre esa idea. No es una app para mandar más mensajes: es una app para dejar presencia. Cuando programas un fondo para las 9:14 del martes de tu pareja, no le estás interrumpiendo el día. Le estás preparando un pequeño hallazgo. Sin notificaciones, sin aviso, solo magia. Lleva tu presencia a su pantalla de bloqueo sin pedir nada a cambio. No más mensajes, sino mejores. Desde Barcelona, con cariño, para quienes ya probaron todas las apps y ninguna terminaba de llegar.
Descarga la app y empieza a compartir amor en cada pantalla de bloqueo.